Nomenclatura

Sunday, February 12th, 2012

Escribo desde el balcón, desde algún punto ciego, desde el precipicio. Aves, pequeños xilófonos, flores amarillas caen con ellas y se amontonan en el alféizar de la ventana. Se deslizan los ciclistas, sus piernas originan las revoluciones que solo el tiempo toma en cuenta. Para las flores, ellos no son más que tornados que las dispersan y las destruyen, no son más que criaturas humanoides con las espaldas arqueadas, leopardos que repiten el movimiento frenético que impulsa su desplazamiento. El cielo se mueve, las nubes permanecen fijas como manchas de concreto a punto de secar. Las hormigas transportan los restos de un caramelo que les quité… Las malditas invertebradas recuperaron su tesoro.

Mordí el caramelo: era asqueroso, amargo. ¿Habrá sido una hormiga albina y desmesuradamente grande? Un ciclista, a lo lejos, disminuye la velocidad. Esas ruedas albergan significados ocultos, imágenes cifradas que cobran significado cuando los sentidos se adormecen y el tiempo deja de ser una dimensión irreductible. ¡El tiempo, vástago de Urano! Me invade la sensación de haberlo desenmascarado, ¡maldito filicida! Mi estómago se encoge, se convierte en una espiral, expande el vértigo que llega hasta mi cabeza y grita SUICIDIO, se ramifica y se confunde con mis venas. La risa y la muerte son una sola, la misma tragicomedia que los bienintencionados denominan “drama”. La cabeza sigue sus propios caprichos.

– Pedazo de imbécil, te has comido un hada.

Mis ojos se vuelven líquido encapsulado y emiten un sonido parecido al de las ardillas que rompen nueces. Las ruedas de esa bicicleta, sus jeroglíficos en movimiento, sus enigmas y mi desenfoque constante, su jinete inanimado, las ruedas eternas y las circunferencias que desatan el laberinto mítico de todos y cada uno de los parpadeos que ya no dependen de mí sino del dios de la naturaleza, las gloriosas hormigas que se ríen conmigo y de mí mientras cargan los vestigios de su botín y me doy cuenta que poco a poco paso a convertirme en una frase más dentro del microcosmos de la cordura latente:

SE TE HA DESGARRADO EL INFINITO

One comment on “Nomenclatura

  1. Amnesia says:

    A mi tambien se me descarga el infinito.

Macabra macabra la pata de cabra

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