Tipos II

Thursday, April 12th, 2012

[Continuación de 1]

… El tipo consecuencia es aquel que hace uso del sentido común, de quien usualmente se dice que tiene los pies sobre la tierra. En contraste, lo afectivo-sentimental constituye la medida en la que el tipo causa se apoya para establecer sus jerarquías. Por ejemplo, pensemos en dos tipos de jefes (uno consecuencia, y el otro, causa), quienes se encuentran en una situación de crisis y se ven obligados a despedir a un cierto número de trabajadores. La preocupación inicial del tipo consecuencia giraría en torno al bienestar de la empresa (aspectos financieros y legales): no podría dormir tranquilo hasta saber que la situación está controlada y que el despido fue, a fin de cuentas, un reajuste necesario que tarde o temprano debía realizarse. Al tipo consecuencia, en cambio, lo primero que se le vendría a la cabeza sería algo así como “¿Y ahora qué le digo a esas personas? ¿Habrá alguna manera de evitarlo? ¿Es necesario llegar a este punto?”.

– Osea que al tipo consecuencia se le presenta una situación de conflicto en donde lo primordial es su resolución, mientras que el tipo causa tiene un enfoque más subjetivo.. El primero acepta dicha situación y se dispone a enfrentarla, mientras que el segundo se niega a subyugarse a ella, razón por la que busca alternativas.

– La situación sigue siendo la misma para ambos tipos; así, la diferencia radica en cómo la interiorizan y, posteriormente, cómo reaccionan ante ella. Sin embargo, no es que el tipo causa “se niegue a subyugarse”, y el tipo consecuencia acepte sin más todo lo que la vida le pone por delante. Lo determinante entre ambos es que cada uno posee un ámbito que le proporciona seguridad y, de cierta forma, les permite experimentar algo cercano a la felicidad. Si bien la mayoría de las personas necesitan un equilibrio entre los aspectos racionales y los sentimentales, me inclino a creer que al tipo causa le debe resultar más fácil sobrellevar una pérdida (laboral, financiera, etc.) si cuenta con el apoyo de su familia o de sus seres queridos, cosa que no sucedería con el tipo consecuencia (quien enfrentaría mejor el problema si estuviera solo, concentrado en sus propios asuntos).

– Eso suena a que el tipo consecuencia es un avaro egoísta que percibe a su familia como una carga, y que el tipo causa es un mártir que lucha al lado de los suyos.

– La realidad es bastante más compleja que eso. La familia no representa una carga para el tipo consecuencia, pero, al igual que lo que sucedía con el jefe consecuencia, se basa más en la seguridad que en los lazos afectivos. Por ejemplo: una persona así tomaría bastante cuidado en no tener más hijos de los que puede mantener, así como tampoco se preocuparía en demasía por el bienestar de aquellos ajenos a su círculo más íntimo. En un aspecto negativo, lo podríamos considerar alguien frío, racional, poco sensible; sin embargo, la firmeza de su carácter permitiría (retomando el ejemplo del jefe) que la empresa sobreviva. “Debo prescindir de algunos trabajadores. No es justo, pero es un tiempo de crisis: ello permitirá ajustar cuentas, de tal forma que nos mantengamos a flote. Si no lo hiciera, no podría cumplir con todos y me vería forzado a tomar medidas que, a la larga, terminarían perjudicando más. Hay decisiones que deben tomarse, por más difíciles que sean” .

(Continúa)

Macabra macabra la pata de cabra

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