Archive for May, 2012

A current obsession

Friday, May 25th, 2012

Cuando tenía once años me obsesioné con Chester Bennington, el vocalista de Linkin Park. Durante un par de años (es decir, hasta los trece, cuando empecé a escuchar música gótica), mi vida se convirtió en una suerte de enajenamiento monotemático en el que solo cabían Chester y los demás miembros de la banda. Leía sus letras y juraba que eran una especie de oráculo, estaba segura de eran las únicas personas en el universo con las que yo había logrado mantener un vínculo silencioso, una conexión inquebrantable que probaba su fortaleza a pesar de la distancia. Cuando estaba feliz, triste, enojada, cuando me sentía miserable y cuando la cara de dios (en ese entonces era bastante creyente) me sonreía con sus dientes simétricos y blanqueados, ponía música de Linkin Park en el reproductor de música de la computadora (Winamp, puesto que el Media Player hacía que mi máquina se colgase). Una de mis canciones-emblema era Easier to run, precursora de todo intento de suicidio emocional. Una parte de la letra decía así:

Something has been taken from deep inside of me 
A secret I’ve kept locked away 
No one can ever see 
Wounds so deep they never show 
They never go away 
Like moving pictures in my head 
For years and years they’ve played 

If I could change I would 
Take back the pain I would 
Retrace every wrong move that I made I would 
If I could 
Stand up and take the blame I would 
If I could take all the shame to the grave I would 
If I could change I would 
Take back the pain I would 
Retrace every wrong move that I made I would 
If I could 
Stand up and take the blame I would 
If I could take all the shame to the grave 

Claro, a esa edad lo que yo necesitaba era un cambio. Quería portarme bien en el colegio, pero cada vez que lo intentaba… Pues digamos que terminaba portándome peor. Mi madre, antes de que la movilidad viniera por mí, me daba un beso en la mejilla y me decía “Pórtate bien”. Había un par de profesores con los que me llevaba muy bien, y otros a los que detestaba abiertamente; no obstante, a ninguno le era indiferente. Algunos elogiaban mi forma de hablar y convencer a los demás (lo que también incluía llamar la atención mediante actitudes excéntricas), mientras que el resto me criticaba por mi falta de respeto (burlas, ironías, etc) y mala conducta. Casi siempre me llamaban la atención por distraer a quienes se sentaban a mi alrededor. Me encantaba conversar de todo, reírme, ponerle apodos a los profesores y alumnos que odiaba (en ese entonces, mi forma de categorizar era bastante más extrema). Mis notas también sufrieron las consecuencias y mi promedio pasó de más o menos alto a uno menos que mediocre, propiciado por los altibajos de las calificaciones.

En ese tiempo tuve pocos amigos, muchos conocidos y un carácter de porquería. Quería que mis amigos fueran únicos, especiales, que fueran ellos mismos y no imitaran al resto… Fui intolerante y prejuiciosa. Detestaba todo lo que estaba de moda, las muestras de afecto, la música que todos oían, el pueril enamoramiento de los pre-adolescentes, las comedias y las películas de ciencia ficción, entre otras cosas. Empecé a escribir y a leer todo aquello relacionado con la muerte, la demencia, la maldad. Me aficioné a Hitler y a Charles Manson, leí al Marqués de Sade… Pero eso fue después. Me estoy desviando, volvamos al punto. Antes de ello, aún escuchaba a Linkin Park y se me paraba el corazón cada vez que oía a Chester cantar el estribillo de Forgotten“In the memory / You’ll find me / Eyes burning up / The darkness holding me tightly / Until the sun rises up”. Lo único que quería era ir a un concierto suyo, tararear esas canciones para púberes frustrados que me hacían sentir que pertenecía a algún lugar lejano, que había más gente como yo.

Un día me cortaron Internet. Estaba furiosa porque usaba constantemente el MSN Messenger y buscaba a diario notas relacionadas con Linkin Park. Empecé a frecuentar una cabina localizada a una cuadra de mi casa. Todo marchaba bien, hasta que una página de fondos chillones y letras en Comic Sans negrita me dieron la peor noticia de mi vida: Chester Bennington estaba casado. ¡¿Casado?! ¿Quién era la maldita, la arpía, la infeliz? Seguí leyendo, busqué en Google y encontré el nombre de la miserable: Samantha algo. Vi también sus fotos: “¡Pero qué horrible esa tipa, parece un travesti! Y su narizota, ¡su narizota!” . En casa tuve tiempo de asimilarlo mejor. Cuando llegué a mi habitación, me tumbé sobre la cama, prendí la radio (Planeta 107.7, en ese entonces no conocía DobleNueve) y me puse a llorar. Esperé que mi madre no se diera cuenta, puesto que me avergonzaba bastante dar muestras de debilidad…y bueno, la verdad, también porque era bastante estúpido llorar por una cosa así.

Poco a poco me fui desengañando y alejando de la mítica figura chesteriana. El “amor” (que era lo más parecido a lo que entonces conocía como tal) por Chester era una fiebre de niña ilusa, una admiración ciega que tarde o temprano sentaría precedente en mi vida. Después de él, apareció alguien de carne y hueso, un chico de cabello oscuro y ondeado. Estudiaba conmigo, pero estaba en otro grado. Me servía de inspiración para mis cuentos y poemas, idealizaba su ¿inexistente? belleza y fue la primera vez que le confié mi secreto a dos amigos, quienes me molestaban (cariñosamente) con eso. Yo llegué a odiar al chico por haberse colado a mi cabeza como un parásito, por haberse alojado allí y haber parido un montón de parásitos pequeñitos más… pero a la vez, no podía dejar de pensar en él. El pobre ni siquiera sabía quién era yo, aunque me parece que algo sospechaba. El simple hecho de cruzarme con él me espantaba, me daba pánico e hizo que me planteara la posibilidad de marcar como zona prohibida los lugares en donde él solía estar. Todo el asunto duró tres años.

Una vez que dejé del lado lo ya mencionado anteriormente, apareció otro más. Tenía un nombre alemán, era altísimo (más de un metro noventa), pálido y su cabello era más negro que un cuervo. Escuchaba goth y electro, reemplazaba la k por la c al momento de escribir, paraba yendo a Noctulus, Vampiros y todas esas discotecas “darks” antiguas que creo que ya no existen. Yo tenía entre trece y catorce, y el tipo ya rondaba por los veinte. Aparte de tener cara de renacuajo rosado y haber sido menos femenina que las otras chicas, era como medio metro más baja que él. Una amiga y yo le pusimos un alias onomatopéyico porque lo conocí cuando sonaba una canción noventera de europop cuyo nombre desconocíamos. Rondaba el año 2006, el mundial era en Alemania y ese invierno limeño fue el más hermoso que recuerdo haber vivido. Todos hablaban de los partidos y yo soñaba con las madrugadas húmedas y frías, nebulosas, de alguna ciudad europea que mi imaginación recreaba con placidez.

De Anraí no hablaré, no al menos hasta que se me pase.

El objetivo de este extenso e insufrible texto recae en un hecho del que desde hace poco soy consciente: ¿por qué tengo la manía de obsesionarme con personajes y cosas? Cuando leí “Mujercitas”, me enamoré perdidamente de Laurie y estuve varios meses imaginando cómo sería vivir la vida de Jo, cómo sería habitar una casa enorme y comer fresas con cremas en el campo durante una excursión, cómo sería sentarme al lado de la chimenea y oír el crepitar de las llamas, cómo sería vivir rodeada de árboles y flores perpetuas. Cada vez que abría el libro, mi corazón se transportaba a una dimensión ideal y maravillosa, llena de la belleza de un tiempo pasado que no viví. Quería vivir la placidez y la sobriedad de la familia March, quería visitar la biblioteca del abuelo de Laurie y caminar por los prados, libre.

Tenía quince años cuando me compraron el “El Cantar de los Nibelungos”. Apenas comencé y ya estaba casi pegada a la historia. ¡Sigfrido! ¿Cómo puede existir un hombre tan valiente, fuerte, hermoso y orgulloso? De repente, ya me encontraba en medio del universo de los personajes. Estaba en Islandia, en la corte de Brunilda, después me encontraba en el mar, al final me perdía en mi propia cabeza. ¡Sigfrido! ¿Habrá existido un ser igual a él? Laurie era cosa del pasado; este universo era bélico, glorioso, terrible, completamente distinto al apacible drama de la familia March.

La misma historia sucedió con “La Edad de la Razón”, de Sartre. ¡Lalique! Es hermoso, es un invertido, es glorioso y su hipocresía solo ensalza su carisma y su inteligencia. Es un miserable, un maldito, pero también es grande; nada encima de la supuesta libertad de Mathieu, se ríe de sus supuestos ideales, se burla de sus supuestas penas. ¡Lalique! Es una persona deplorable, pero mágica también; es cruel, pero hay belleza en su crueldad.

Después de ellos vinieron Marius Pontmercy, de “Los Miserables”; Alban, de “El Magnetizador”, y otros más… Ahora le toca el turno a Heathcliff. ¿Qué diré, pues, de acá a un tiempo? Lo más probable es que lo vuelva a escribir.

Sanguis

Sunday, May 20th, 2012

Me muerdo la cara interna de los labios. Apenas es un pellizco: no duele, pero permite que aflore una leve ondulación de sangre. Óxido, corrosión, zumbidos. Succiono la sal que aún brota, la asimilo antes de que vuelva a ser un metal.

Para.

Puede que sea o haya sido, pero los minerales siguen persistiendo en su olor.

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Traumtagebuch

Sunday, May 13th, 2012

“Tomé prestada” una agenda Cross, bien bonita, que consiguió mi tía. Aunque no me gusta el color (verde limón, verde psicosis, verdemonios), me servirá para anotar lo que sueño. Estuve leyendo un libro bastante interesante sobre Jung y su teoría de los sueños, el cual me sirvió para establecer una comparación entre ellos y algunas aproximaciones a la interpretación de los planetas en la casa XII.

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Considero que, durante el poco tiempo que he vivido, he aprendido bastantes cosas… y que, no obstante, me queda aún muchísimo más por delante. Algunas situaciones me han hecho sentir impotencia y desolación, han permitido que me contemple a mí misma desde una perspectiva más realista. He conocido el miedo, la vergüenza, un poco de la locura… A veces quisiera dejar todo atrás, pero cada vez que me invaden la soberbia y el desdén por lo ajeno, aparece una especie de ancla que me hace morder el polvo: es allí cuando siento en carne propia el dolor de los demás, porque paso a compartirlo. La cúspide de mi casa XII está en Capricornio, contiene a Urano-Neptuno en conjunción y a Saturno en Acuario (que, sin embargo, sigue dentro de dicha casa). A veces me siento bastante perdida, deprimida sin razón alguna, y me frustra no entender qué hay dentro de mi cabeza. Desde hace un año y unos meses atrás, me he dedicado a escarbar dentro de la memoria familiar, dentro de todo lo que el tiempo ha ido enterrando y ocultando. Me siento sacudida por una fuerza externa, indomable, que vulnera mi voluntad y la somete no sin antes hacerme sufrir, para después hacerme comprender que hay ciertos instantes en los que no queda más que dejar que todo siga su propio curso.

Hasta hace algunos años, llevaba una vida aparentemente normal. Tenía problemas en el colegio por mala conducta y cosas parecidas, pero nada de cuidado… Hasta que cumplí quince años. Lo que siguió, bueno, prefiero considerarlo como un tipo de “posesión”. Ahora, la melancolía me invade periódicamente y no encuentro paz si es que no me recluyo en mí misma. No puedo mantener un ritmo regular o cumplir con mínimas obligaciones, mi estado de ánimo es voluble. Cuando trato de luchar contra ello, termino magullada y encadenada, más impotente que nunca.

¿Qué va a ser de mí? ¿Qué lecciones tengo que aprender? La relación con mi familia va mejor, pero aún así… El estado de salud de mi madre ha mejorado y eso me alivia, pero los problemas económicos siguen agobiándonos. ¿Cómo puedo ayudar, colaborar con ellos, si es que la piedra que llevo a cuestas en mi espalda me impide andar siquiera?

Siempre sentí recelo por lo saturnino. Ahora, sin embargo, quisiera desplegar mi voluntad y comprender, sentir, percibir y saber qué es lo que quiero, y cómo he de conseguirlo.

Lo más representativo

Saturday, May 12th, 2012
 
Sketching your faces, I still don’t know you are permanent, permanent.
You want all of the moments stolen,
Blind alleys and hallways to basements.
How are you gonna hide ’til you disappear?
‘Cause nothing and nowhere is golden.
 
Apartments are cages, I still don’t know what is permanent, permanent.
Maybe all my posessions were precious.
Truth is all my posessions I somehow lost ’em.
Been travelling so light as we’re floating by,
Seems nothing and nowhere is golden.

Some say we’re lost in space,
Some say we’re falling off the page.
Some say our life is insane.
But it isn’t insane on paper.

Playgrounds are graveyards and all of our scars are permanent, permanent.
There’s no replacement for places,
I’ll always love you, you’re mine.
Numb is the new high, old memories die out ’till
Nothing and nowhere is golden.

Some say we always only wanna get off,
Some say our hands are much too soft.
Some say our life is insane;
But it isn’t insane on paper.

Some say our hair is in our eyes,
Some say we’re out of our little minds
Some say our life is insane,
But it isn’t insane on paper

 
Do I have to ask?
 
 
[ Las memorias son como cicatrices, permanentes cuando se las toca u observa. Las memorias son difusas y doradas, excluyentes, acaparadoras. Las memorias ensalzan la virtudes y acallan los defectos. Las memorias son posesiones que se desvinculan y se alimentan del pasado. Las memorias son páginas inconexas de un libro que aún no se escribe. Las memorias aurifican la materia vil. Las memorias son la vida paralela que llevamos en secreto. Las memorias ralentizan el presente y lo confunden con el futuro ]
 

Carta Natal 1

Friday, May 11th, 2012

He decidido empezar a recopilar algunos artículos que tratan sobre aspectos presentes en mi carta natal. Me interesan especialmente los de astrología arquetípica y psicológica, aunque no me molesta leer otros más técnicos o complicados (sobre todo, los de astrología medieval).

Pasaré a examinar mi carta, de forma breve:

Sol  ESCORPIO
Luna  ESCORPIO
Mercurio  SAGITARIO
Venus  VIRGO
Marte ESCORPIO
Júpiter VIRGO
Saturno ACUARIO
Urano  CAPRICORNIO
Neptuno CAPRICORNIO
Plutón ESCORPIO

Casa 1 (Ascendente) ACUARIO
Casa 2 PISCIS
Casa 3 ARIES
Casa 4 (Bajo Cielo)  TAURO
Casa 5  GÉMINIS
Casa 6  CÁNCER
Casa 7 (Descendente) LEO
Casa 8  VIRGO
Casa 9  LIBRA
Casa 10 (Medio Cielo)  ESCORPIO
Casa 11  SAGITARIO
Casa 12  CAPRICORNIO

Primero:
SOL
El SOL está conjunto a Marte, la Luna y Plutón, en la casa X (o Medio Cielo) y peregrino en Escorpio. La orbe de la conjunción con Marte es de 0°31′ (casi juntos); con la Luna, de 2°37′ (un poco distanciados); con Plutón, de 6°16′ (alejados).

La conjunción entre el Sol (peregrino) y Marte (domiciliado) es bastante fuerte, sin mencionar que se produce combustión. Lucciano, del foro Astrodestino, lo explica así

…ambos astros son calientes y secos, cualidades opuestas a la vida. […] ese exceso es lo que torna nefasta la combinación de ambos. Una conjunción marte-sol produce lo antedicho en mensajes anteriores, y tambien trae riesgo alto de perder la vida a los 33 años (si el sol llegara a ser hyleg) o producir la muerte del padre o lo que el sol signifique en dicha carta astral, especialmente si llegara a ser diurna. Si la carta es nocturna, la malignidad de este aspecto queda atenuada. También trae daño a la vista, y problemas de visión (en términos reales o metafóricos).

Traté de averiguar cuál era el hyleg de mi carta, pero el hecho de que el Sol esté combusto dificulta la cuestión. Pregunté, y un astrólogo me dijo que, al parecer, el Sol era hyleg (que da la vida), el afeta (que prorroga la vida) era Marte y el anaereta (que quita la vida) era Quirón. No sé si Quirón, como asteroide, pueda considerarse candidato dentro de dichos cálculos, ya que los parámetros de la astrología medieval no llegaron a incluir a los planetas transaturninos.

Volviendo al aspecto de conjunción entre el Sol y Marte, recomiendo leer este artículo. Allí describen de manera bastante global las implicaciones que tiene la unión entre ambos planetas y no se limitan a analizar únicamente actitudes o consecuencias que se desprenden de ello (por ejemplo, para entender la relación entre el riesgo de morir a los 33 años es necesario saber que dicha revolución solar se repiten los aspectos y configuraciones de la carta natal, así como también resulta esencial conocer el hyleg de la carta). Siguiendo con el artículo del blog Astrología y Destino, pasaré a comentar algunos fragmentos con los que me he sentido particularmente identificada.

 […] su impulsividad puede hacerles entrar en peleas, y su excesivo fervor por lograr algo. Los aspectos Luna Marte son semejantes en esto.

El Sol, la Luna, Marte y Plutón se encuentran conjuntos en mi carta. Como Plutón está un poco más alejado, a veces se me hace más difícil percibirlo… No obstante, la relación entre el sol y marte (que casi son uno solo, por su cercanía) y la luna (cuya distancia es poca) sí me ha resultado bastante notoria. La Luna de mi carta natal es una luna escorpiana, bastante conflictiva y recelosa de por sí. Al estar unida al Sol, a Marte y a Plutón, digamos que toma cualidades marcianas y agresivas. Varias veces me han acusado de “estar a la defensiva”, cosa que es muy cierta: una luna que recibe influencias fuertes del Sol y Marte no es una luna plácida que busca protección y cariño, sino que lo exige y lo demanda; no es una luna capaz de soportar la placidez y el romanticismo que, por ejemplo, volvería loca a una luna venusina.

[…] Las mujeres con estos aspectos suelen tener el lado masculino muy desarrollado, y son capaces de valerse por sí mismas la mayoría de las veces, aunque mcuhas se ven atraídas por hombres con alguna cualidad marciana […] Tarde o temprano, por tránsito o progresión, las mujeres con estos aspectos deberán enfrentarse con su propia dependencia y llegar a ser mujeres por derecho propio, y no castrar su personalidad a favor de los hombres con quienes convivan.

En mi caso, considero que es bastante acertado. Aunque me disgustan el arquetipo de macho alfa y sus demás variantes, tampoco soporto la debilidad en los hombres. Las cualidades marcianas se combinan también con las de la luna, el sol y plutón en escorpio, razón por la que un hombre tipo marte puro me parecería cualquier cosa menos interesante. Lo del castramiento de la personalidad puede llegar a ser cierto si es que tomo en cuenta que trato de controlarme hasta que no puedo más y… bueno, sale el marte-plutón. Supongo que el conflicto con la propia femineidad es un punto clave a tratar.

Muchas veces he oído equiparar o identificar a la conjunción sol-marte con un sol en aries. Creo que podría ser así, pero solo hasta cierto punto: Aries es un signo cardinal, intrépido y reaccionario, pero poco constante. Su idealismo es como el fuego: alcanza niveles altísimos si se lo aviva, pero puede reducirse a cenizas con facilidad si es que no recibe los estímulos adecuados. Me imagino al típico nativo ariano como a alguien bastante jovial, que anda en búsqueda de aventuras y que disfruta, a su modo, de los riesgos. Me lo imagino de genio vivo, pero no rencoroso; de espíritu aventurero, pero poco dado al compromiso. Una conjunción entre sol-marte, por otro lado, puede estar teñida de ciertos matices que corresponden bastante con los arianos, pero también tendrá bastantes diferencias dependiendo del signo en la que estén situados los planetas. Un Sol-Marte en Acuario será más excéntrico de lo normal, y me parece que su racionalidad podría verse algo afectada por el fuego expansivo de marte, situación que podría volver al acuariano impaciente y poco dado a tomar en cuenta las necesidades de los demás. Un Sol-Marte en Libra podría mermar la fuerza de marte, en caso de que éste se supeditara al sol y tratara de rechazar su agresividad interior; no obstante, podría también hacer que el nativo utilizara su don de gentes para manipular al resto. Un Sol-Marte en Escorpio es, más que explosivo, implosivo: altamente sensible pero poco dado a demostrar o dar a conocer qué piensa o siente.