Los Matadores

Saturday, December 22nd, 2012

Me siento como hace dos veranos. The Killers es una banda que tiene un par de canciones geniales y otras tantas mediocres, así que no podría decir que me emociono cuando sacan nuevo álbum o esas cosas… No obstante, “When you were young” me lleva de vuelta a los recuerdos del ’06. Fue una época bonita, y Anraí andaba en sus últimos momentos de crisálida (dicho sea de paso, ahora es un bicho hermoso y grotesco). “Mr. Brightside” corresponde a mi época de cachimba veraniega, ilusa y delirante: mi vida era gloriosa hasta que al infeliz se le ocurrió afearse y elevarse hacia un cielo al que no pude seguirlo. A veces creo que es la encarnación de un Juan Bautista saturnino y especialmente afable que hechiza a todos los seres que pululan (como polillas) a su alrededor, aunque lo más probable es que sea un súcubo que se alimenta de las idealizaciones ajenas.

¡Me acabo de acordar de algo! Dani iba al concierto de The Killers y estaba bastante emocionado con la banda. Un día quedamos con él y Julissa (alias “El Diablo”) en mi casa, cosa que avanzábamos un trabajo grupal y no sé qué otras cosas más. El hecho es que ese día vino Salazar y fuimos al Jirón Ayacucho a comprar una ardilla (Nota mental: explicar cómo surgió el interés de Dani por conseguir una ardilla y contar sus aventuras en Ate). Al final no encontramos nada, pero Salazar se negaba a partir con las manos vacías y decidió llevarse un pacazo al que llamó Yimorrison. Yo le compré un traje de navidad a Luna y me prometí no volver al jirón debido a la cantidad de animales que se encontraban en “condiciones deplorables” (Salazar dixit).

Debo admitir que el verano del ’10 me la pasé pepeada y con harto sueño, escuchando The Virgins y pensando (con todo el fulgor de la criticona inocencia de una Venus-en-Virgo que mantuvo a raya al poderoso stellium escorpiano en la décima) que Anraí era una especie de ángel beatífico con cabellos de oro y facciones de Liam Gallagher. Ahora está feo (feo como solo pueden ser los profetas, místicos y ascetas) pero increíblemente bello en toda su fealdad, dueño de un magnetismo que despoja toda pretensión de indiferencia y te hace pensar que dios existe y estás hablando con su enviado, así que más vale no ocultarle nada. ¿Cómo se supone que una puede llegar a soportar esa especie de comunión con una divinidad anónima y mercenaria? Tenía escrito INDOLENCIA en la frente, y ni un caldero lleno de aceite hirviendo lo hubiera persuadido de dejar atrás esa actitud de Sir Galahad.

Macabra macabra la pata de cabra

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