Archive for April, 2013

Impresiones de Anraí a través del espacio-tiempo 2

Sunday, April 28th, 2013
¿Cómo está? No lo sé. Todos llevábamos tiempo ingiriendo indiferencia como quien busca un aborto rápido y sencillo, impoluto, extraoficial. Sé que también odiaba a Tom Delonge y toda su locura provenía de un pragmatismo escueto y satírico en donde los muertos eran meros instrumentos de diversión y desidia. Virtuosos a sueldo. Reía con crueldad y despreocupación, señalando distintos medios posibles mediantes los cuales se podía distorcionar una realidad lineal impuesta a los sucios triórbicos. ¿Por qué tres, le pregunté? Es un número impar. Maldición, comprendía e interpretaba ágil, sutil y despiadadamente sus metáforas, pero creo que nunca se dio cuenta. No me importaba en ese entonces ni me importa ahora: lo más profundo que existe es la incomprensión infundada. Cada vez que miraba, se me venían a la mente claras de huevo: multiformes, aguadas, frías, deprimentes e insustanciales. Es raro, pero no imposible ni extraordinario.
Olvidé mencionar que lo más impresionante era su capacidad de abstraer la ya mencionada indiferencia en grados anuméricos. Creo que no era así con el mundo, pero la realidad general poco me importa. Que haya cuestionado cada pequeño proceso de esclavitud es también irrelevante: se esclaviza por cuenta propia, y eso es lo más genial. No está demente, quiere estarlo (aunque es rara la facilidad que tiene para fingir espamos de imbecilidad, lo cual se traduce en una grave aceptación y simpatía que todo el mundo no dudará en admitir que posee).
Creo que Kevin Drew hizo esa metacanción pensando en un rayo de nieve, nieve blanca y apóstata. ¿Guarda parecido con la realidad? Blasfemia. Habrá que aspirarte para poder comprobar que no solo guarda relación con el color sino también con la adicción a lo bizarro. Córtenle la oreja, a ver si así se convierte en artista.
*Escrito en noviembre del 2009
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Impresiones de Anraí a través del espacio-tiempo 1

Sunday, April 28th, 2013

Sentarse al lado de alguien a quien no conoce, ¿o tal vez sí? Compartir burlas acerca de lo cándido y desconocido, alternando risas y atendiendo a los símbolos calculados. No había nada más ni interesaba saberlo si es que no era cierto. Después de un par de meses todo era distinto. No hablaba y no interesaba convertir aquello en su obligación. El mutante seguía siendo geométrico y verde, verde como la más pérfida de las manifestaciones de la absolución que le fue otorgada sin ningún tipo de misericordia.

Perdonolvido.

Fueron tres. Dos no importaban, uno sí. La indulgencia había llegado, ¿qué diablos hacía con la sonrisa prestada? Estaba demente y eso le indignaba aún más que el hecho de que era, en resumidas cuentas, agradable. Nadie podía parecerle agradable: serlo equivaldría a aceptar su hipocresía con pasividad. No hay mérito en la pasividad. Nietzsche era un loco misógino sifilítico pero servía para entretener sus largas horas de meditación y soledad. (Los alemanes son simpáticos pero soberbios y atroces, demasiado enfáticos tal vez). Fue despedido sin ceremonia, tal vez con un breve sentimiento de culpa que no evolucionó ni le hizo pegarse un tiro, ni tirarse de un edificio de sesenta pisos, ni ingerir docenas de sedantes. El suicidio entonces era una opción más, como quien elige el color de las cortinas o el regalo de cumpleaños de una tía lejana e improbable: materialícese la forma de contexto(2) + imagen que se desea lograr + recomendaciones = azar.

Nunca se supo cuándo aprendió a construir una autonomía ruinosa y decadente. Le gustó ello. Quedó en cadenas, no supo cómo diablos librarse de ellas sin hacerle notar que ya no tendría por qué perdonar ningún tipo de falta suya ni absolver sus debilidades. Si pudiera retroceder el tiempo, lo más probable es que ese fatídico sábado hubiera cogido un arma blanca (problemas existenciales, diría) y disparase a los dos puntos innecesarios. Hubiera tenido un trauma, pero ya no habría sido asquerosamente agradable. Nadie tiene derecho a serlo.

 

*Escrito en diciembre del 2009

Velocirráptor

Sunday, April 28th, 2013

Velocirráptor no odia a nadie, pero me miró con unos ojos descolgados e hiperbólicos, una masa plasmática que revelaba el intento desconocido e infructuoso de gritarle improperios a los transeúntes y a cada uno de los habitantes de Pangea que viven sin pena ni gloria en el inodoro de dios.

Velocirráptor y yo no hablamos el mismo idioma porque nos separan un par de millones de años de involución. Me saca de quicio cada vez que intento interpretar un mensaje literal, cada vez que dice que tiene hambre y yo pienso “está ansioso y agresivo, habrá que sobornarlo con historias raras”, cuando de repente le empiezan a sonar las tripas y se pone a correr feliz. Definitivamente, no puedo alcanzar la rapidez de Velocirráptor. Tampoco entiendo por qué tiene necesidad de migrar durante el invierno, o las razones por las cuales corre hasta perderse de nuevo.

Mi conclusión es la siguiente: hay un par de millones de años que me separan del mundo de Velocirráptor. Como yo creo que el universo se contrae, la flecha de tiempo está invertida y, por tanto, el bípedo es una versión más escueta, simple y homogénea (aunque evolucionada) de mi humanidad. Velocirráptor no se preocupa porque sabe que nos caerá un meteorito encima, Velocirráptor corre y corre porque trata de huir de algo de lo cual es inevitable escapar.

En estos momentos, creo que Velocirráptor me está odiando y me siento triste porque es amigable, un bípedo carnívoro buena gente a quien me encanta oír hablar de la extinción en masa y esas cosas raras que nadie sabe explicar, porque todos somos humanos y yo sólo espero morir decentemente en un tsunami (o lo que sea).

La verdad es que envidio el hecho de que no me va a aplastar un meteorito.

*Escrito en marzo del 2011

Anfibio, el Inhumano

Sunday, April 28th, 2013

Anfibio es un ser híbrido, distante, hambriento, ambivalente y marcadamente territorial. Despista a sus congéneres con astucia: adopta una actitud desvalida y meditabunda que le confiere un aire de teólogo-ermitaño-asceta-escolástico preocupado por descubrir la fórmula alquímica de la virtud, fachada que le sirve para camuflar a la voraz criatura que arrulla en su interior. Su natural reserva, sumada a la incapacidad que tiene para desvincularse de su gemelo parásito imaginario, lo convierten en un trotamundos existencial que goza sin pena ni gloria el egofílico placebo de la autocomplacencia emotiva.

Anfibio ha nacido para ser apreciado a lo lejos. Si te acercas más de lo debido, no podrás evitar constatar que su inhumanidad conmueve tus fibras más sensibles, al extremo que terminarás repudiándolo con un pudor obsesivo y febril. Es necesario establecer una distancia prudente para no dejarse envolver por el veneno paralizante de su orfandad, pues el monstruo hambriento que devora sus entrañas (nada menos que su gemelo parásito imaginario, una suerte de agujero negro que absorbe su conciencia y lo deja reducido a un ser plácido y terriblemente atormentado por odiseas cotidianas) es insaciable y se nutre de su propio reflejo en los espejos rotos.

Anfibio tiene ojos de nube y el alma llena de bruma. Su vacuidad lo vuelve mezquino e infantil, caprichoso e irreverente, como solo pueden ser los seres que sueñan que duermen y viven soñando. Sufre por cosas que ni él mismo entiende y, sin embargo, está provisto de un aura magnética que le permite desdoblarse y fusionarse con el mundo que tanto desdeña.  Mientras la bruma lo despista, su corazón crece y se va convirtiendo en una masa deforme, gelatinosa, como un globo gigante y terrible. Lo más probable es que ignore que, muy en el fondo, se encuentre el altar en donde deba sacrificarse a sí mismo. Solo su muerte podrá redimirlo y elevarlo hacia planos que ahora no osaría siquiera imaginar. Si no lo hace, seguirán lloviendo sus párpados y se convertirá en una estatua bonita y agradable…pero solo a lo lejos. De cerca, las erosiones del tiempo y los huecos en la piedra mostrarán a una figura inanimada y triste, vacía.

Otoño

Friday, April 19th, 2013

Estoy desesperado porque no sé qué me angustia y, sin embargo, siento la imperiosa necesidad de hacer algo al respecto. ¿Nunca has experimentado la tiranía de los paréntesis de tiempo, esas acumulaciones de rutinas y contactos inútiles, azarosos, prescindibles? La aceptación pasiva (y pacífica) de un devenir sin riesgos ni contratiempos se va deformando hasta convertirse en un “mi tranquilidad no tiene precio”, con sus respectivas maniobras evasivas y de riesgo calculado. 

– me dijo mi alter ego travesti asesino, Jervacho. Lo mandé lejos porque mi cabeza se encontraba momentáneamente anclada en las aguas subterráneas y tibias de Anrailandia. Aún puedo escuchar los ecos de Bricks and mortar, y ¡qué miserable me siento cuando alguna voz por allí dice I hope life is good for you! En estos precisos instantes suena Somnium Obmutum y no puedo evitar pensar que este es un otoño eterno, el preámbulo de una muerte silenciosa. Cuando se me hace imposible tolerar algo que me resulta doloroso e incomprensible, simplemente lo aniquilo. Me resulta más sencillo, pulcro e impersonal… y mis pensamientos giran al compás del órgano tétrico que acompaña a los guturales de la canción. Las cuerdas de la guitarra hablan de melancolía y colores cálidos y sin embargo marchitos, un tipo de belleza difícilmente avasalladora pero sí conmovedora. Tal como Anraí, me susurra en silencio.

*

Saturday, April 6th, 2013

You’re so fine, you’re so good
I need you
And I think that if you thought about it
You’d know you need me too

Cause I want you, I want you

And if I could I’d squeeze your hand so tight every uncle would cry
I’d wrap my arms around you and snap every bone in your back

Cause I want you, I want you

You’re so smart, you break my heart.
I like you, and I think that if you thought about it
You’d know know you’d like me too

Cause I want you, I want you

If I could I’d kiss your lips so hard your entire face would bruise
Put your name and blood on everyone and make the evening news
I’d chain our fists together so that you could never leave
I’d make you love me so much that you’d have to ask permission to breathe

You’re so fine
(I think about you all of the time
It’s driving me out of mind)
You’re so cool
(I can’t escape what I desire, it burns inside me like a fire)
I need you
(I’ll give you everything I got)

Cause I want you, I want you

You’re so smart
(There is no you, there is no me
Together for eternity)
You break my heart
(I can’t stand not having you
I don’t know what I’m gonna do)
I like you
(There’s no way back
We’ve come this far)

Cause I want you, I want you
It’s up to you

*Esta es la canción más aterradora que he oído en mi vida

Enferma

Monday, April 1st, 2013

Lo que me molesta más de enfermarme en plena semana santa no es que no pueda ir a acampar o alguna de esas cosas que hacen los que tienen carpa o plata para tomarse un bus interprovincial y arriesgarse a sufrir una muerte dolorosa a manos de turistas psicóticos solo para tomar fotos vía Instagram y subirlas al Facebook, o que no pueda leer mis lecturas de la universidad con comodidad porque a mi cabeza la taladran con cariño, ni mucho menos porque mi relativo malestar me impida disfrutar la maratón matusalénica de todos los “Ben-Hur”, “Los 10 Mandamientos”, “La Pasión de Cristo” y demás películas con el sonido y la crítica histórica hechos puré.

No: lo que me enerva, fastidia, friega, es que mi cálida disposición (carácter irascible y exasperante) se vea avasallado por la fiebre de 39 grados y el punzante dolor vesicular…durante la semana santa. No sé si sea coincidencia, pero mis experiencias en la luna llena de finales de marzo no ha sido del todo favorable. Salud resentida, dolor de cabeza, APOSTASÍA (eso lo explicaré en algún otro post), entre otros.

Lo único (decente) que pude hacer fue mirar un par de películas (“Un prophète”, “Donnie Darko”, “Rosemary’s Baby”). Me quedé especialmente impresionada por “Donnie Darko” y “Un prophète” me conmovió hasta la médula. “Rosemary’s Baby” me pareció interesante, pero no la consideraría una de mis favoritas. Aproveché para leer un poco del “What is meaning” de Soames, pero francamente dudo que me haya entrado algo al cráneo defectuoso que tengo. Evidentemente, es terrible pasarla en cama y con la sensación de que el cuello se te va a desprender en cualquier momento… ¡¿Pero tenía que ser en plena semana santa?! Podía haber avanzado con mi ropa (lavé un poco, no debí), mis lecturas, habría aprovechado para ir a ver a algún amigo o leer un libro particularmente bueno.

No número dos: los primeros días (el dolor comenzó el Jueves Santo, sincronizada con Jesucristo) me la pasé tumbada en mi cama con el gato, escuchando “The Black Box Revelation” y pensando que mi malestar sería algo transitorio, que en un par de días podría volver a la normalidad y dejaría de andar emitiendo chillidos guturales, cual banshee. El Viernes Santo la pasé con un dolor terrible en la boca del estómago, y poco faltó para que me pusiera a maldecirme a mí misma. El Sábado de Gloria a las 2am (prácticamente el Domingo de Resurrección) anduve en Emergencias, más muerta que viva, para que un doctor con cara de patriarca comunal y el ego más grande que Megazord me mandara a casa con un Panadol Antigripal. Hoy amanecí con fiebre, pero me quedaré a dormir en la cama extra de mi casa. Por ahora, soy más mansa que una paloma y todos en mi casa vibran con la armonía que traen esas enfermedades que me dejan vegetal.

Postdata: VEAN UN PROPHÈTE, VÉANLA, QUÉ GLORIOSO ES EL TIPO.