Enferma

Monday, April 1st, 2013

Lo que me molesta más de enfermarme en plena semana santa no es que no pueda ir a acampar o alguna de esas cosas que hacen los que tienen carpa o plata para tomarse un bus interprovincial y arriesgarse a sufrir una muerte dolorosa a manos de turistas psicóticos solo para tomar fotos vía Instagram y subirlas al Facebook, o que no pueda leer mis lecturas de la universidad con comodidad porque a mi cabeza la taladran con cariño, ni mucho menos porque mi relativo malestar me impida disfrutar la maratón matusalénica de todos los “Ben-Hur”, “Los 10 Mandamientos”, “La Pasión de Cristo” y demás películas con el sonido y la crítica histórica hechos puré.

No: lo que me enerva, fastidia, friega, es que mi cálida disposición (carácter irascible y exasperante) se vea avasallado por la fiebre de 39 grados y el punzante dolor vesicular…durante la semana santa. No sé si sea coincidencia, pero mis experiencias en la luna llena de finales de marzo no ha sido del todo favorable. Salud resentida, dolor de cabeza, APOSTASÍA (eso lo explicaré en algún otro post), entre otros.

Lo único (decente) que pude hacer fue mirar un par de películas (“Un prophète”, “Donnie Darko”, “Rosemary’s Baby”). Me quedé especialmente impresionada por “Donnie Darko” y “Un prophète” me conmovió hasta la médula. “Rosemary’s Baby” me pareció interesante, pero no la consideraría una de mis favoritas. Aproveché para leer un poco del “What is meaning” de Soames, pero francamente dudo que me haya entrado algo al cráneo defectuoso que tengo. Evidentemente, es terrible pasarla en cama y con la sensación de que el cuello se te va a desprender en cualquier momento… ¡¿Pero tenía que ser en plena semana santa?! Podía haber avanzado con mi ropa (lavé un poco, no debí), mis lecturas, habría aprovechado para ir a ver a algún amigo o leer un libro particularmente bueno.

No número dos: los primeros días (el dolor comenzó el Jueves Santo, sincronizada con Jesucristo) me la pasé tumbada en mi cama con el gato, escuchando “The Black Box Revelation” y pensando que mi malestar sería algo transitorio, que en un par de días podría volver a la normalidad y dejaría de andar emitiendo chillidos guturales, cual banshee. El Viernes Santo la pasé con un dolor terrible en la boca del estómago, y poco faltó para que me pusiera a maldecirme a mí misma. El Sábado de Gloria a las 2am (prácticamente el Domingo de Resurrección) anduve en Emergencias, más muerta que viva, para que un doctor con cara de patriarca comunal y el ego más grande que Megazord me mandara a casa con un Panadol Antigripal. Hoy amanecí con fiebre, pero me quedaré a dormir en la cama extra de mi casa. Por ahora, soy más mansa que una paloma y todos en mi casa vibran con la armonía que traen esas enfermedades que me dejan vegetal.

Postdata: VEAN UN PROPHÈTE, VÉANLA, QUÉ GLORIOSO ES EL TIPO.

Macabra macabra la pata de cabra

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