Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Resiliencia

Sunday, May 26th, 2013

Y no sé qué sentir, porque siento con las vísceras y reemplazo los hoyos idealizados con estatuas amorfas que van cambiando de rostro. No sé qué me pasa, pero lo repudio en silencio; no sé qué me aflige, pero lo interiorizo y me repliego en miles de fragmentos.

Puedo interpretar el silencio que se distribuye en percusiones monocordes. Puedo escindirme, ser una y mil a la vez. Puedo quedar fascinada y asqueada a la vez. Puedo intuir el desenlace de los ramilletes de recuerdos que aparecen en los momentos menos esperados. Soy capaz de entregarme sin reservas a la contemplación silenciosa de criaturas repugnantes, pero no me pidan que exteriorice mi propia debilidad.

No sé qué me pasa, ni puedo intentar explicarlo. Pienso en niebla, cauterización y ruptura de límites. No hay nada más hermoso que amar por dos segundos aquello a lo que se destruye después.

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Lunes

Monday, March 11th, 2013

Me gustan las palabras que explotan como granadas maduras en los labios. Me gusta el sonido de la χ griega porque sus bastardas sonoras se desprenden como las cáscaras muertas y repentinas de una piel que no le pertenece a nadie. Me gusta esa sensación de asco compartido que experimento al sumergir manos ajenas en la tierra húmeda—

 

Debería cerrar esta cosa, o al menos quitarle las imágenes coloridas. No sé ustedes (SILENCIO), pero este blog está desvirtuado.

Qué tengan un lindo día, y tú también

Rambo

Saturday, November 24th, 2012

Detesto que me pasen links de Youtube a cada rato. Me gusta conversar, pero cuando de la nada aparece un hipervínculo azul que contiene la palabra “youtube” y dirige a alguna parodia, imitación, gag o esos parientes lejanos de los memes jeroglifenses que suelen utilizar los miembros de la logia technsnob (criaturas con mucho tiempo libre cuyo máximo logro del día consiste en encontrar un jpeg y postearlo, compartirlo, reproducirlo, modificarlo y spammearlo), siento la necesidad de reventarle el cráneo virtual al infeliz que se encuentra al otro lado de la pantalla. ¿Se supone que voy a dejar de hacer lo que estoy haciendo para concentrarme en un video que probablemente no me va a gustar? No me conecto al chat de Fb porque no soy de iniciar conversaciones y suelo permanecer solo el tiempo que me toma responder comentarios o ver notificaciones. Tengo un humor de los mil demonios y soy buena gente a la vez, así que lo más probable es que abra el vínculo y 1) me fije en el título y en la descripción  2) ponga play si me convencen  3) minimice la ventana de Youtube y siga conversando.

Entre los casos de spammeo masivo (que, dicho sea de paso, hiere mis sentimientos) hay un par de buenas excepciones, y generalmente dependen de la persona con quien hablo. Por ejemplo:

X
¿estás?

Yo
Hola, sí estoy

X
en el 74 está dando una pela media rara, pero no sé cómo se llama

Yo
Ni idea ah

X
sale Steve Carrell… ese webon es pajaza (LINK)

Yo
¿Qué es eso?

X
chequea nomás (LINK2)

Yo -después de realizar los pasos 1 y (si corresponde) 2, 3-
Ahh, qué miedo la cara del tipo

X
en el noticiero blah blah blah (LINK3)

Yo
No vi eso, ¿en qué canal? blah blah

X
(LINK4) allí está, fíjate en 49:43

Yo (aborreciendo al mundo)
Esperaré a que cargue

X
mientras tanto mira esto, carga al toque (LINK 5) o en esta versión mejor, pero está en dos partes (LINK 6A) (LINK 6B)

¿Ya ven? Es desesperante monotematizar las conversaciones o subordinarlas al poder oculto de los links en letritas azules, que generalmente conducen a un paraíso en donde la “gente normal” toma el control de su existencia y, cámara en mano, inmortaliza los tres minutos-cuarenta segundos más irrelevantes de sus vidas.

No todo es malo, sin embargo. Hay bastantes personas que solo comparten enlaces de cuando en cuando, y (ESTO ES IMPORTANTE) lo hacen teniendo en cuenta los intereses del interlocutor (¿interchateador?). A diferencia del tipo X, que comparte trivialidades que solo él encuentra interesantes, la compulsión youtubesca de quien enlaza videos que tienen en cuenta tus gustos no es fastidiosa ni inoportuna.

¿Será que la interacción virtual no solo refleja nuestros hábitos cotidianos y/o la manera en que nos relacionamos con los demás, sino que también permite entrever ciertos aspectos que presenta nuestro carácter? Generalizando, se podría afirmar:

Que el tipo X acapara las conversaciones, o hace exactamente lo contrario (lo cual vendría a ser una versión de lo mismo, pero enfocada desde el ángulo opuesto. Ejemplo: en la vida real nunca habla -> el otro habla; en el fbchat siempre habla -> el otro no puede hablar). Que necesita afirmarse de forma compulsiva. Que asume que lo que a él le gusta debe necesariamente gustarle al otro o que simplemente no se ocupa de ello. Que se vale de los links para rellenar vacíos en la conversación (en caso de que no tenga mucho de qué hablar y prefiera no intimar).

Bah

Saturday, September 15th, 2012

Las mujeres tienen un hábito bastante peculiar, que actúa como tranquilizante ante las penas cotidianas: canciones románticas.  Suelen ser cantadas por caballeros gentiles que alaban la verdadera naturaleza de las damas, a pesar de que la mayor parte de estos artistas son homosexuales (Ricky Martin, Romeo, Tiziano Ferro, ¿David Bisbal?, Cristian Castro y un largo etcétera). Me pregunto ¿es justo que estos saqueadores de la tumba del amor cortés pululen libremente y engatusen a las mujeres con sus rimas pegajosas y ajenas? ¿Qué gracia tiene que sean hermosos y (aparentemente) viriles, que juren amor eterno y comparen los ojos de sus amadas con luceros venusinos, si a la hora de la verdad es probable que prefieran retozar con jovencitos imberbes o con viejos bigotones equipados con látigos y mordazas?

No me puedo olvidar de las tardes/noches en las que mi madre limpiaba la habitación y sintonizaba Ritmo Romántica o Carolina FM (que ya no existe, por suerte), ni tampoco de las canciones que yo me encargaba de asociar con cosas o situaciones completamente aleatorias. Por ejemplo: me encontraba leyendo un libro de mitología griega, y cuando llegué a la historia de Dafne y Apolo no pude evitar establecer una conexión poco clara con una canción de Eros Ramazzotti. El punto es que las canciones románticas producen en mí el efecto completamente opuesto al esperado: me hacen imaginar secretarias treintañeras que suspiran en secreto por sus jefes, solteronas que se visten con colores pasteles y sobreviven con  el modesto sueldo de burócrata que apenas les alcanza para comprar pastillas a sus cascarrabias madres, divorciadas que viven en edificios tugurizados y reciben una pensión miserable del ex-marido infiel mientras se preguntan ¿qué demonios le pasó a mi vida? y se convencen a sí mismas de que algún día llegará el hombre ideal, el príncipe azul que las salvará de esa subsistencia que llaman “vida” y les devolverá el brillo de una juventud perdida entre canciones y poemas de amor.

Unodostres

Wednesday, September 5th, 2012

Últimamente se me ha dado por creer que voy a tener una muerte violenta – ¿Tú y tus tonterías de la moderna? – Ahora estoy probando con la medieval – Qué conveniente – No quiero que suceda pronto – A las once sale Fahrid Kahhat en RPP, creo que lo voy a ir a ver – Ese tipo es genial, dice cosas interesantes – Me agrada porque tiene correa y sentido del humor, le puedes poner un interlocutor completamente imbécil y él normal, lo ignora con gracia – Yo no puedo – No, tú no puedes, me harta tu belicosidad, pareces Carolina Aguirre – “Belicosidad”, marica imberbe, así hablan los señoritos. Su esposo es filósofo, me imagino que lo debe tener amaestrado – A los so-called filósofos les das una porción de terminología hegeliana bien pronunciada, ¡bendito sea el alemán!, y en un segundo los tienes comiendo de tu mano – Debo ser tolerante – No lo conseguirás – Pero lo puedo intentar – No, tú estás llena de cólera, y si no te gusta algo o lo ignoras o lo detestas – A ella sí – Siempre ella, ya cambia de disco… Hace un tiempo se llevaban bien – No, no, lo que detesto es su ambivalencia, su cariño superficial, su infantil engreimiento. Ella es superficial: le gusta conversar con los vecinos y desconocidos sobre cualquier cosa, prefiere hablar piedras a cerrar la boca, es amigable y siempre me hace sentir mugrosa y resentida, me abraza y a la media hora me dice que no soy nada, la detesto mierda, no sabes cómo la detesto, pero también la quiero porque sé que ella no tiene la culpa y porque, al fin y al cabo, ni se da cuenta de que en el fondo hubiera preferido que yo no existiera… y como existo, no le queda otra, se frustra y a veces se le escapa, no es culpa suya. Pero yo soy consciente y le quiero abrir los ojos, es decir, termino arrancándole los párpados (o intentándolo), y si la sangre nubla su vista, me ve como un monstruo y me desconoce, me dice que estoy llena de veneno y que me gusta herir a los demás, se victimiza y me hace sentir mal, ¡manipuladora! Si no cedo, al instante cambia de actitud y se convierte en la misma arpía controladora y vociferante, para luego ponerse nuevamente en plan de víctima con la idea de que alguien venga a rescatarla. No voy a negar que a veces me gusta provocarla, lanzarle dardos envenenados y ver cómo se revuelca en su autocompasión, decirle que es una hipócrita a quien nadie toma en serio, que se comporta como una niña, entre otras cosas.. A ella le gustan las reuniones, las fiestas, la gente, se lleva bien con todos y me dice que soy una apestada, que soy huraña y arisca, que hasta el gato ha salido a mí, que ella es alegre y yo soy una resentida, yo le digo que deje de fregarme y que mis defectos son cosa mía, ella sigue, le respondo, me dice que soy hiriente y que siempre reacciono mal, que ella no lo dijo a propósito, que me altero por todo, le digo que es una hipócrita, me insulta, llama al primero que pase por allí para que la “defienda”, se alucina princesa la muy cobarde, a veces quisiera decirle que su príncipe se burló completamente de ella. No quiero enfadarme, no quiero, pero me reprimo y luego estallo, a veces quisiera matarme o matar a alguien, cortarle los dedos a alguien, jalarle el cabello, sacarle las uñas, no sé ni qué me pasa, yo no me atrevería nunca a hacer algo malo porque también guardo mucho cariño a algunas personas y a las mascotas, admito que guardo mucho rencor pero también agradecimiento, carajo, soy la sombra de Iván y Dimitri, no creo en nada y ni siquiera debería hacer comparaciones, quienes se comparan con los personajes literarios son unos miserables de poca vida que confunden su mediocridad con grandeza, qué horrible es todo, es horrible no vivir sin odiar o amar, no vivir sin que el odio comprenda amor o viceversa, qué daría por un poco de templanza y autocontrol, ¡qué daría por madurez, por iniciativa, por dejar atrás esta roca fosilizada que llaman carácter! – Con todo lo que me has dicho sobre ella, cualquiera pensaría que hablas sobre ti misma – Carajo, ella también soy yo

Cállate

Saturday, June 23rd, 2012

Yo no me voy a poner a hablar como los demás.

No voy a caer en la ociosidad de imitar el dejo de mi grupo de amigos, ni tampoco tomaré prestadas las palabras que ellos utilizan constantemente. No sucumbiré a las convenciones implícitas, al sentido de pertenencia, a la búsqueda afectiva o a cualquier otra táctica que todos nosotros (como buenos seres tripartitos) utilizamos como excusa para evadir la soledad (léase: aburrimiento encubierto). No haré uso entonaciones, énfasis, prolongaciones o cacofonías que me resulten innecesarias. No alargaré las sílabas ni formaré parte de la arena  del colador auditivo que los sujetos utilizan para averiguar a qué sector social perteneces, a qué colegio fuiste, en qué lugar pasaste las vacaciones de verano o en qué tienda compras tu ropa.

No; mi acento será solo mío. No tomaré prestadas aquellas palabras de moda que muchos utilizan actualmente, ni tampoco extranjerismos (bravazo, chévere, huevón, filin, fresh). No utilizaré frases que, más allá de que sean utilizadas por un determinado grupo social, llevan implícita la idea de que quien las usa necesariamente pertenece al segmento en cuestión.

Tipos II

Thursday, April 12th, 2012

[Continuación de 1]

… El tipo consecuencia es aquel que hace uso del sentido común, de quien usualmente se dice que tiene los pies sobre la tierra. En contraste, lo afectivo-sentimental constituye la medida en la que el tipo causa se apoya para establecer sus jerarquías. Por ejemplo, pensemos en dos tipos de jefes (uno consecuencia, y el otro, causa), quienes se encuentran en una situación de crisis y se ven obligados a despedir a un cierto número de trabajadores. La preocupación inicial del tipo consecuencia giraría en torno al bienestar de la empresa (aspectos financieros y legales): no podría dormir tranquilo hasta saber que la situación está controlada y que el despido fue, a fin de cuentas, un reajuste necesario que tarde o temprano debía realizarse. Al tipo consecuencia, en cambio, lo primero que se le vendría a la cabeza sería algo así como “¿Y ahora qué le digo a esas personas? ¿Habrá alguna manera de evitarlo? ¿Es necesario llegar a este punto?”.

– Osea que al tipo consecuencia se le presenta una situación de conflicto en donde lo primordial es su resolución, mientras que el tipo causa tiene un enfoque más subjetivo.. El primero acepta dicha situación y se dispone a enfrentarla, mientras que el segundo se niega a subyugarse a ella, razón por la que busca alternativas.

– La situación sigue siendo la misma para ambos tipos; así, la diferencia radica en cómo la interiorizan y, posteriormente, cómo reaccionan ante ella. Sin embargo, no es que el tipo causa “se niegue a subyugarse”, y el tipo consecuencia acepte sin más todo lo que la vida le pone por delante. Lo determinante entre ambos es que cada uno posee un ámbito que le proporciona seguridad y, de cierta forma, les permite experimentar algo cercano a la felicidad. Si bien la mayoría de las personas necesitan un equilibrio entre los aspectos racionales y los sentimentales, me inclino a creer que al tipo causa le debe resultar más fácil sobrellevar una pérdida (laboral, financiera, etc.) si cuenta con el apoyo de su familia o de sus seres queridos, cosa que no sucedería con el tipo consecuencia (quien enfrentaría mejor el problema si estuviera solo, concentrado en sus propios asuntos).

– Eso suena a que el tipo consecuencia es un avaro egoísta que percibe a su familia como una carga, y que el tipo causa es un mártir que lucha al lado de los suyos.

– La realidad es bastante más compleja que eso. La familia no representa una carga para el tipo consecuencia, pero, al igual que lo que sucedía con el jefe consecuencia, se basa más en la seguridad que en los lazos afectivos. Por ejemplo: una persona así tomaría bastante cuidado en no tener más hijos de los que puede mantener, así como tampoco se preocuparía en demasía por el bienestar de aquellos ajenos a su círculo más íntimo. En un aspecto negativo, lo podríamos considerar alguien frío, racional, poco sensible; sin embargo, la firmeza de su carácter permitiría (retomando el ejemplo del jefe) que la empresa sobreviva. “Debo prescindir de algunos trabajadores. No es justo, pero es un tiempo de crisis: ello permitirá ajustar cuentas, de tal forma que nos mantengamos a flote. Si no lo hiciera, no podría cumplir con todos y me vería forzado a tomar medidas que, a la larga, terminarían perjudicando más. Hay decisiones que deben tomarse, por más difíciles que sean” .

(Continúa)

Lunas

Monday, March 19th, 2012

Image

 

 

 

 

La vida no se origina, se escupe

(y)

Lo que no te mata, te deja inválido

 

 

 

Saturday, February 11th, 2012

así deberíamos quedar todos