Tuesday, August 27th, 2013

 

Desperté mientras esta canción sonaba:

Tuesday, August 20th, 2013

Way back in September
I boarded the train
Neon lights guiding me
Far from where I came

I know you can’t remember
How this came to be
That you and I would pass the hours
Talking aimlessly

Autumn brought you to me
Speed from land to sea
Land to sea and back again
And now there’s only me
Alone

Tryin’ to get through to you, my dear
Oh, my angel, I’m
Tryin’ to get through to you

Dawn broke out the window
The glass filled up with pink.
You held my hand and told me
“Try hard not to think”
You probably can’t picture
The look that’s in my eyes,
But I will never forget
The heartache of your sighs

The slow train brought you to me
Fast train sent you back,
Sent you far from me and I’m
Alone

Tryin’ to get through to you, my dear
Oh, my angel, I’m
Tryin’ to get through to you, my dear
Oh, my angel, I’m
Tryin’ to get through to you

Tryin’ to get through to you

Transatlántico

Wednesday, June 12th, 2013

Esta semana hice algo que nunca había hecho antes: me auto-provoqué un cólico y pagué las consecuencias por tanta temeridad. Anduve escuchando “Candles” a cada rato, ansiosa, angustiada, hastiada, con ganas de abandonarlo todo y sumirme en un letargo contemplativo. Me di cuenta de que soy una criatura terriblemente impresionable, pero -por suerte- he aprendido a controlar mis arranques emotivos y a someterlos a una suerte de autopsia de la conciencia (método que solo resulta cuando no me encuentro en un estado demasiado subjetivo). A veces temo estar condenada a seguir el círculo vicioso de reprimir, reprimir, reprimir y estallar… Lo único que me resulta gratificante liberar es la cólera, pero, tal como me han resultado últimamente las cosas, debo concluir que eso de andar poniéndome agresiva con la primera persona con la que me cruzo tampoco es muy aconsejable que digamos.

No, verdaderamente no sé qué quiero. Mi voluntad y mis instintos están ligados… Y no tengo ganas de hacer nada. Debería estar preocupada por mis cursos, pero ¿cómo demonios me convenzo a mí misma, cómo puedo obligarme a hacer algo que no me nace? Me siento frustrada y tengo ganas de castigarme, de someterme a alguna clase de angustia que sea tan aguda que me fuerce a reaccionar, a abrir los ojos.

En fin, no sé por qué le doy tantas vueltas a las cosas.

Dib

Wednesday, May 29th, 2013

 Es muy genial.

Resiliencia

Sunday, May 26th, 2013

Y no sé qué sentir, porque siento con las vísceras y reemplazo los hoyos idealizados con estatuas amorfas que van cambiando de rostro. No sé qué me pasa, pero lo repudio en silencio; no sé qué me aflige, pero lo interiorizo y me repliego en miles de fragmentos.

Puedo interpretar el silencio que se distribuye en percusiones monocordes. Puedo escindirme, ser una y mil a la vez. Puedo quedar fascinada y asqueada a la vez. Puedo intuir el desenlace de los ramilletes de recuerdos que aparecen en los momentos menos esperados. Soy capaz de entregarme sin reservas a la contemplación silenciosa de criaturas repugnantes, pero no me pidan que exteriorice mi propia debilidad.

No sé qué me pasa, ni puedo intentar explicarlo. Pienso en niebla, cauterización y ruptura de límites. No hay nada más hermoso que amar por dos segundos aquello a lo que se destruye después.

Mal

Thursday, May 16th, 2013

He tenido una de las peores semanas de mi vida.

No estoy exagerando (bueno, no demasiado). Aún me siento mal y sin fuerzas, un poco débil incluso. He estado en constantes idas y vueltas al hospital (no se animan a hospitalizarme porque los valores del hemograma se encuentran dentro de lo normal). Para colmo, no sé qué tantas complicaciones con el ascensor hay (se ha malogrado y la sala de operaciones queda en el 5to piso, por lo que se han suspendido las intervenciones quirúrgicas), aparte de los mismos rollos burocráticos de siempre… La cosa es que no me pueden operar. Mi familia ha decidido ver en qué otros lugares brindan el mismo servicio, porque ya no aguanto.

Para una persona que, como yo, ha gozado de buena salud durante la mayor parte de su vida (sin contar las pequeñas complicaciones que surgen de vez en cuando, y alguna que otra cosa un poco más seria), es terrible caer en cuenta de que hay ciertos momentos en que la voluntad y las energías simplemente no bastan para contrarrestar ciertas enfermedades o dolencias. Me he sentido impotente, desesperada, frustrada, como pocas veces antes. Mi ánimo empezó a tornarse más fregado de lo normal, para después alcanzar un pico de irritabilidad desmesurado y terminar al ras del suelo. Llegó un momento en el que solo tenía ganas de llorar y pedirle a alguien que hiciera magia o cualquier cosa para aliviarme el dolor.

Me han hincado por todos lados, tanto para ponerme inyecciones como para colocarme suero y/o sacarme sangre. En la muñeca izquierda tengo un moretón bien feo, lo mismo que en el brazo derecho.

Los peores momentos fueron los previos al examen parcial de matemáticas. Había estudiado a conciencia, y en la víspera me vino un cólico terrible, de esos que son tan agudos y persistentes que te quitan la calma y hacen que anheles dormir eternamente, no existir o algo parecido. Estaba estresada y encima adolorida. Al final no pude más, en la mañana volví a emergencias y salí a eso de las 2:40 pm. Rezagué, y todavía seguía con dolor. Verdaderamente odié al mundo.

Reporte

Wednesday, May 1st, 2013

Éter va a tener crías, y mi mamá quiere ponerles nombres tipo “Chumbeque” (yo contribuí con uno: “Chabacano”). La próxima semana tengo parciales y estoy un poco preocupada porque el fin de semana pasado me la pasé lavando ropa y no estudié mucho. Batí mi propio récord de buscaminas: 127 segundos en nivel experto. Estoy un poco fastidiada con cierta persona y creo que se debe más a mi familia que a mí misma (a estas alturas, tratar de evitar otra ruptura es un sinsentido). Estos días he tenido muchas pesadillas, entre las cuales se incluye un terremoto. Lo único que aplaca mi malhumor es escuchar música. Ya me friega andar viendo a Anraí cada dos por tres. Debo comprar algo a mi mamá y a mi tía por lo del Día del a Madre. Ando en Plutón, necesito volver a pisar tierra.

Impresiones de Anraí a través del espacio-tiempo 3

Wednesday, May 1st, 2013
No hay nada malo en estrechar una mano cadavérica, fría y carente de vida. A mi parecer es antiestético, pero no cae en la burda caracterización de una belleza mortuoria que bifurca la relatividad de un par de ideales viejos, gastados y estériles. No tendría ningún problema si se tirara del noveno piso, del quincuagésimo, si se mutilara una oreja y jugara a ser Van Gogh, si le colgara una uva plateada de la otra oreja, si sus ojos fueran verdes, azules, morados, negros o rojos; no habría ningún problema con cualquier inmundicia que hiciera. El problema está cuando atenta directamente contra su belleza y consume no sólo su raciocinio sino también su indiferencia en el mundanal vacío de la realidad.
Es factible, nadie lo niega: una mera cuestión de apreciación personal. Está en silencio. Se va descomponiendo. Retrata lo grotesco, no hay nada más satisfactorio que reír sobre el cadáver de lo inconcluso. No tiene brillo en los ojos, se está autoflagelando y ya no hay reflejos dorados que se eleven al cielo.
Reír en vez de gritar es efectivo: transforma la atmósfera de ensueño en una cámara húmeda y negra. Nada es absoluto, nada va a permanecer invicto ni derrotado por siempre. Mañana se alzarán los dioses y rogarán para ser animales. Mientras tanto, puedes seguir en el camino de la autofagia, de los delirios humeantes cual calderos medievales. Si la vida vale la libertad, matémonos todos.
*Escrito en diciembre del 2009, en plena metamorfosis anraiesca

Impresiones de Anraí a través del espacio-tiempo 2

Sunday, April 28th, 2013
¿Cómo está? No lo sé. Todos llevábamos tiempo ingiriendo indiferencia como quien busca un aborto rápido y sencillo, impoluto, extraoficial. Sé que también odiaba a Tom Delonge y toda su locura provenía de un pragmatismo escueto y satírico en donde los muertos eran meros instrumentos de diversión y desidia. Virtuosos a sueldo. Reía con crueldad y despreocupación, señalando distintos medios posibles mediantes los cuales se podía distorcionar una realidad lineal impuesta a los sucios triórbicos. ¿Por qué tres, le pregunté? Es un número impar. Maldición, comprendía e interpretaba ágil, sutil y despiadadamente sus metáforas, pero creo que nunca se dio cuenta. No me importaba en ese entonces ni me importa ahora: lo más profundo que existe es la incomprensión infundada. Cada vez que miraba, se me venían a la mente claras de huevo: multiformes, aguadas, frías, deprimentes e insustanciales. Es raro, pero no imposible ni extraordinario.
Olvidé mencionar que lo más impresionante era su capacidad de abstraer la ya mencionada indiferencia en grados anuméricos. Creo que no era así con el mundo, pero la realidad general poco me importa. Que haya cuestionado cada pequeño proceso de esclavitud es también irrelevante: se esclaviza por cuenta propia, y eso es lo más genial. No está demente, quiere estarlo (aunque es rara la facilidad que tiene para fingir espamos de imbecilidad, lo cual se traduce en una grave aceptación y simpatía que todo el mundo no dudará en admitir que posee).
Creo que Kevin Drew hizo esa metacanción pensando en un rayo de nieve, nieve blanca y apóstata. ¿Guarda parecido con la realidad? Blasfemia. Habrá que aspirarte para poder comprobar que no solo guarda relación con el color sino también con la adicción a lo bizarro. Córtenle la oreja, a ver si así se convierte en artista.
*Escrito en noviembre del 2009

Impresiones de Anraí a través del espacio-tiempo 1

Sunday, April 28th, 2013

Sentarse al lado de alguien a quien no conoce, ¿o tal vez sí? Compartir burlas acerca de lo cándido y desconocido, alternando risas y atendiendo a los símbolos calculados. No había nada más ni interesaba saberlo si es que no era cierto. Después de un par de meses todo era distinto. No hablaba y no interesaba convertir aquello en su obligación. El mutante seguía siendo geométrico y verde, verde como la más pérfida de las manifestaciones de la absolución que le fue otorgada sin ningún tipo de misericordia.

Perdonolvido.

Fueron tres. Dos no importaban, uno sí. La indulgencia había llegado, ¿qué diablos hacía con la sonrisa prestada? Estaba demente y eso le indignaba aún más que el hecho de que era, en resumidas cuentas, agradable. Nadie podía parecerle agradable: serlo equivaldría a aceptar su hipocresía con pasividad. No hay mérito en la pasividad. Nietzsche era un loco misógino sifilítico pero servía para entretener sus largas horas de meditación y soledad. (Los alemanes son simpáticos pero soberbios y atroces, demasiado enfáticos tal vez). Fue despedido sin ceremonia, tal vez con un breve sentimiento de culpa que no evolucionó ni le hizo pegarse un tiro, ni tirarse de un edificio de sesenta pisos, ni ingerir docenas de sedantes. El suicidio entonces era una opción más, como quien elige el color de las cortinas o el regalo de cumpleaños de una tía lejana e improbable: materialícese la forma de contexto(2) + imagen que se desea lograr + recomendaciones = azar.

Nunca se supo cuándo aprendió a construir una autonomía ruinosa y decadente. Le gustó ello. Quedó en cadenas, no supo cómo diablos librarse de ellas sin hacerle notar que ya no tendría por qué perdonar ningún tipo de falta suya ni absolver sus debilidades. Si pudiera retroceder el tiempo, lo más probable es que ese fatídico sábado hubiera cogido un arma blanca (problemas existenciales, diría) y disparase a los dos puntos innecesarios. Hubiera tenido un trauma, pero ya no habría sido asquerosamente agradable. Nadie tiene derecho a serlo.

 

*Escrito en diciembre del 2009